¿Tik Tok puede cambiar mi voto?

Esta nota sale demorada porque la semana pasada estuve en Colombia, donde pude vivir la primera vuelta de las elecciones presidenciales. La sorpresa electoral fue Rodolfo Hernández, el candidato antipolítica que se coló en la segunda vuelta y al que todos apodan “el viejito de Tik Tok”. A fuerza de videos virales se hizo conocido en todo el país, y le ganó los votos de derecha a los partidos tradicionales colombianos, que controlan el sistema político desde hace décadas. Hernández no se parece en nada a lo que uno esperaría de un “candidato influencer”: tiene casi 80 años, propuestas del siglo XIX (como extender la jornada laboral a 10 horas) y mucha facilidad para hacer el ridículo en Tik Tok.

Hablé con Carlos Arias, docente y analista político colombiano, y me dijo que es la primera vez que en Colombia la comunicación política digital ocupa un rol tan central en una elección: “los contenidos de Hernández no buscaban embelesar en las razones del por qué su propuesta era atractiva, o propuestas ideológicas. Hacía mensajes entretenidos, y le sirvió para hacerse conocer. Hasta el momento era desconocido en el escenario nacional.”

Hernández contrató un grupo de jóvenes que no tenía experiencia en comunicación política y les dio libertad absoluta para manejar su Tik Tok. Así que lo pusieron a hacer videos reacción a parodias suyas, pasearse en público con una persona disfrazada de loro gigante o picaditos de todas las veces que se le saltó la cadena en televisión. Un político desconocido, sin estructura partidaria y con muy poca participación en los debates o en movilizaciones públicas no parecía el favorito para destronar a la maquinaria partidaria colombiana. Pero pasó. Y esto se explica, en gran medida, por dos factores que se retroalimentan:

  1. El clima “anti casta” que atraviesa América Latina
  2. El ingreso protagónico de Tik Tok a la política

El efecto Tik Tok

En cada red social hablamos de distintos temas, y los encaramos desde distintos ángulos. Twitter, por ejemplo, convoca a los públicos más politizados, informados y polarizados. Facebook es, por excelencia, la red social para las fake news, y en LinkedIn nadie habla de política para no quedarse sin trabajo. 

 

Los usuarios de Tik Tok son, en gran medida, jóvenes. Es decir que tienen pocos vínculos con las estructuras políticas tradicionales y sus decisiones electorales son más dinámicas y cambiantes (o me vas a decir que no te avergüenza ni un poquito lo que votaste en tu primera elección). Por eso, el foco de las estrategias en Tik Tok está puesto en crear un vínculo emocional con los usuarios a los que no les interesa “la política tradicional”. No pasó solo en Colombia: en las elecciones ecuatorianas del año pasado Tik Tok ya había tenido un rol protagónico, y lo mismo pasó en Perú.

Hacer política en Twitter es distinto que hacerla en Tik Tok. En la primera red social lo que funciona son las polémicas, la polarización y las chicanas. En Tik Tok, los candidatos colombianos se subían a los challenges de bailes y preguntas y respuestas. El vínculo que se genera con los votantes es distinto: no se centra en las propuestas, el perfil ideológico o la trayectoria política de los candidatos, si no en el vínculo emocional y en la construcción de comunidades virtuales “apolíticas”. Las plataformas donde se dan las redes sociales condicionan el debate político, y lleva a los partidos a adecuarse a un lenguaje y una forma de hacer política. Como esa vez que Pato Bullrich fue a ver a Tini, o esa vez que Pato Bulrrich hizo un challenge jugando al tenis, o aquella vez en la que Pato Bullrich hizo un doblaje diciendo que se parecía a la China Suarez.

 

 

Tik Tok condiciona el clima político ¿o es a la inversa?

La falta de estructura política de Hernández, su rápido crecimiento y su discurso anti estáblishment llevó a muchos a compararlo con Bolsonaro, Bukele, Trump o Milei. Si la emergencia de candidatos anti sistema y de extrema derecha es un fenómeno regional, pareciera un exceso atribuírselo a Tik Tok. En todo caso, estos movimientos antiprogresistas y anti corrección política están siendo más hábiles que el resto de los movimientos políticos para conquistar el debate en internet.

Y la hiper segmentación de las redes sociales se traduce a la política. Lo mismo que pasa en América Latina pasa en Estados Unidos y en Europa: se fracturan los bipartidismos y las fuerzas políticas tienen mayor dificultad para construir mayorías hegemónicas, sean de izquierda o de derecha.

Pero llevemos el argumento a su extremo: Tik Tok ¿puede modificar tanto el tablero político que cambie la forma de pensar de una sociedad?

 

El efecto Tik Tok en China

Por si nunca usaste TikTok: es una red social que te ofrece infinita cantidad de videos cortos, y es distinta a casi todas las demás en dos aspectos centrales:

  • No hace falta que sigas a nadie. TikTok te muestra videos aleatorios de distintas personas de todo el mundo.
  • Tiene un algoritmo muy poderoso que permite que, en función de tu consumo (si likeas, cuántos segundos te quedás en el video, etc.), el contenido se personalice muchísimo, específicamente para vos.

Por eso, todo el contenido político que aparece en mi perfil de TikTok refuerza mi propia visión del mundo (en mi caso, una visión progre: videos pro LGBT+, pro vacunas, antirracistas, que se burlan de los libertarios, y así). Ya empezás a ver el problema ¿no? Tik  Tok lleva al extremo los sesgos de confirmación y la lógica tribal -por lo menos en Facebook cada tanto me cruzo algún posteo de mi tío facho y me acuerdo de que el mundo es un lugar diverso-. TikTok lleva la hipersegmentación de audiencias a otro nivel, y eso trae otros problemas además de la radicalización de opiniones políticas: ¿qué pasa si cuando alguien con ideación suicida, paranoia o problemas de salud mental asociados a su imagen corporal usa TikTok? 

Retomando la pregunta de este apartado, el que está convencido de que Tik Tok puede influir en cómo piensa una sociedad es Xi Xing Ping, el presidente chino. De hecho, el año pasado el gobierno chino introdujo una serie de regulaciones que afectan, principalmente, a Douyin (el Tik Tok chino). Xi está preocupado de que la adicción a las redes sociales afecte tanto a las próximas generaciones que esto perjudique al desarrollo del país. De hecho, obligó a la app a fijar un límite de uso diario de 40 minutos para niños y niñas de menos de 14 años, y pausas de 5 segundos entre los videos que sirvan de mensaje en plan “rescatate que estás re viciando”. También hay iniciativas más radicales. Tencent, una firma que desarrolla videojuegos (como el League of Legends o Fortnite) desarrolló una iniciativa que se llama “patrullas de medianoche” que usa el reconocimiento facial para evitar que los menores de edad eviten el límite de 3 horas semanales para jugar videojuegos que hay en China. 

Pero, volviendo al uso político de las apps, la versión china de Tik Tok prioriza contenidos que promueven el zheng nengliang, o la “energía positiva”. La energía positiva es una especie de patriotismo cultural alineados al sistema de valores oficial: la grandeza de la nación, la prosperidad y el bienestar chino. Este paper analiza cómo el gobierno chino utiliza estrategias de gamificación para colar ideología oficial en las redes sociales y mantener a la sociedad más alineada y cohesionada. 

En conclusión

Entonces ¿tanto influye Tik Tok en el voto? Carlos Arias opina que no, por lo menos para el caso de Colombia. La gente conoció a Hernández a través de las redes, pero lo votó porque quería un cambio político (voto anti Uribe) o porque no quería que ganara la izquierda (voto anti Petro).

Pero sí es cierto que las redes sociales están sacudiendo el escenario político, tanto en occidente como en China. Las campañas políticas se vuelven más dinámicas y segmentadas, y esto abre un nuevo debate: ¿regulamos los espacios digitales’ ¿cómo?. En un extremo, tenemos sociedades hiperfragmentadas y donde las fake news, la construcción de mensajes de odio y la manipulación pone en riesgo la democracia. En el otro, las redes sociales corren el riesgo de quedar al servicio de la reproducción de la ideología oficial y cercenan la posibilidad de mensajes contestatarios. No tengo tan claro cuál es el camino, pero sín dudas va a ser uno de los ejes ordenadores de la política global durante los próximos años. 

 

 

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Manu Aguilera

Manu Aguilera

Director Ejecutivo y Cofundador de Impacto Digital

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